jueves, 18 de noviembre de 2010


ARTE RUPESTRE EN LA COMUNIDAD DE MADRID

El arte rupestre es todo aquel que se ha expresado sobre roca, en abrigos o en cuevas. Todos y todas hemos oído hablar de famosas cuevas con maravillosas pinturas prehistóricas, como la de Altamira, en Cantabria. Pero pocas personas conocen que en la Comunidad de Madrid, muy cerca de nosotros, hay ejemplos muy interesantes de este arte del Paleolítico.

Si habéis viajado por esta región, habréis comprobado cómo hay una interesante variedad de paisajes, desde las llanuras y vegas del sur hasta las escarpadas cumbres de la sierra del Guadarrama. Pues bien, es en las zonas más rocosas donde se pueden encontrar algunos vestigios de este arte en la roca.

Por una parte, hay una interesante red de cuevas que se han producido a lo largo de miles de años sobre la roca de tipo calizo. Se trata de esas cuevas dónde podemos encontrar estalactitas y estalagmitas, laberintos y sinuosos túneles. Un ejemplo de ello es la famosa cueva del Reguerillo, próxima al Pontón de la Oliva y al pueblo de Patones. En este lugar se ha certificado la existencia de grabados paleolíticos, que no son pinturas propiamente dichas sino raspados intencionados sobre la roca para formar figuras: de mamut, de peces, algunas antropomorfas, de cabras o de ciervos. Hay que recordar que normalmente los motivos de este arte eran elementos sustanciales de la vida cotidiana y de la supervivencia de las personas de la época. Lamentablemente, hoy están perdidas o muy deterioradas muchos de estos restos, debido al descuido y, en ocasiones, vandalismo, de muchos de los visitantes ocasionales de la cueva.

Por otra parte, se pueden encontrar numerosos ejemplos de pinturas paleolíticas en abrigos y oquedades de roca granítica (un tipo de roca muy presente en la sierra): en los términos municipales de Manzanares el Real, en Buitrago de Lozoya, en Pelayos de la Presa o en San Martín de Valdeiglesias, es posible encontrar ejemplos de pinturas ocres con formas humanas, barras esquemáticas y dibujos geométricos.

Todo ello forma parte de nuestro pasado y de nuestro patrimonio histórico y artístico. Conocer estas pinturas y grabados nos permite estudiar cómo vivían las personas en esta zona hace más de 30.000 años, pero para ello es imprescindible que se garantice su cuidado y conservación, por parte de los responsables técnicos y políticos y por parte de todos los ciudadanos y ciudadanas, que debemos también respetar y proteger estos vestigios.

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